Un informe de la OIT estudia la salud mental en el trabajo
Un informe de la
OIT estudia la salud mental en el trabajo
en Alemania, Estados Unidos, Finlandia, Polonia y Reino Unido
Aumentan los
costos del estrés en el trabajo
y la incidencia de la depresión es cada vez mayor
Martes 10 de octubre de 2000
( OIT/00/37 )
GINEBRA (Noticias de la
OIT) - Un estudio * de la OIT acerca de las
políticas y programas de salud mental concernientes a los
trabajadores de Alemania, los Estados Unidos, Finlandia, Polonia y el Reino
Unido muestra que la incidencia de los problemas de salud mental está
aumentando, hasta el punto de que uno de cada diez trabajadores sufre
depresión, ansiedad, estrés o cansancio, que en algunos casos llevan al
desempleo y a la hospitalización.
El informe calcula que,
en los países de la Unión Europea, entre un 3 y un 4% del PIB se gasta en
problemas de salud mental. En Estados Unidos, el gasto nacional asociado con el
tratamiento de la depresión se sitúa entre 30.000 y 44.000 millones de dólares
al año. En muchos países crece la jubilación prematura debida a problemas
mentales, hasta el punto de estar convirtiéndose en el motivo más común para la
asignación de pensiones de incapacidad.
Sra. Phyllis Gabriel,
especialista en rehabilitación profesional y principal autora del mencionado
informe, expresó su alarma por la magnitud que están adquiriendo los costos de
estas preocupantes tendencias:
"Los empleados
-dijo- sufren desánimo, cansancio, ansiedad, estrés, pérdida de ingresos e
incluso desempleo, con el agravante, en algunos casos, del inevitable estigma
que lleva asociado la enfermedad mental. Para los empleadores, los costos se traducen
en términos de baja productividad, disminución de los beneficios, altas tasas
de rotación de plantilla y mayores costos de selección y formación del personal
sustituto. Para los gobiernos, los costos incluyen gastos de atención
sanitaria, pagos por seguros y merma de renta a nivel nacional."
Entre los principales
resultados del informe, que alerta acerca de cómo están creciendo los costos de
incapacidad mental, se avanza un modelo de los crecientes problemas personales
y psiquiátricos que sufren las personas en edad laboral de todos los países
estudiados. Por ejemplo:
- En Estados Unidos, la depresión clínica
se ha convertido en una de las enfermedades más comunes, que llega a
afectar cada año a una décima parte de los adultos en edad de trabajar, con
el resultado de una pérdida de aproximadamente 200 millones de días de
trabajo anuales;
- En Finlandia, más del 50% de los
trabajadores sufren algún tipo de síntomas relacionados con el estrés,
tales como ansiedad, sentimientos depresivos, dolor físico, exclusión
social y trastornos del sueño; el 7% de los trabajadores finlandeses
padecen un cansancio severo, que puede llevar al agotamiento, a actitudes
cínicas y a una drástica reducción de la capacidad profesional, y los
trastornos de la salud mental son ya la principal causa de pensiones por
incapacidad en Finlandia;
- En Alemania, los trastornos depresivos
son responsables de casi el 7% de las jubilaciones prematuras y la
incapacidad laboral por motivos relacionados con la depresión se prolonga
dos veces y media más que la incapacidad provocada por otras enfermedades;
el monto total de la producción perdida por el absentismo atribuible a
trastornos de la salud mental se estima en más de 5.000 millones de marcos
anuales;
- En el Reino Unido, casi 3 de cada 10
empleados sufren anualmente problemas de salud mental y numerosos estudios
indican que son comunes el estrés provocado por el trabajo y las
enfermedades que causa; la depresión, en particular, es un problema tan
extendido que, para cualquier momento que se considere, uno de cada 20
británicos en edad de trabajar está padeciendo una depresión importante;
- Las estadísticas de sanidad pública en
Polonia indican la existencia de un número creciente de personas que están
recibiendo asistencia sanitaria mental, especialmente individuos aquejados
por trastornos depresivos: una tendencia que puede estar relacionada con
la transformación socioeconómica del país y con los consiguientes aumento
del paro, inseguridad en el empleo y descenso de los niveles de vida.
La OIT hace hincapié en
que los citados países fueron elegidos para el estudio no porque presentaran
incidencias anormalmente altas de enfermedad mental, sino porque son
emblemáticos de distintas maneras de concebir la organización del trabajo y los
sistemas de protección, por encarnar distintos tipos de legislaciones, de
asistencia sanitaria y de formas de abordar los problemas de la salud mental.
La serie de estudios
detallados por países contempla temas como la productividad laboral, la pérdida
de rentas, los costos de la asistencia sanitaria y de la seguridad social, el
acceso a los servicios de salud mental y las políticas de empleo para quienes
se encuentran mentalmente enfermos.
La OIT emprendió el
estudio porque, como subraya Phyllis Gabriel, "el lugar de trabajo es un
ambiente adecuado para educar a los individuos y concienciarlos de las
dificultades a que se enfrenta la salud mental, con el fin de identificar los
problemas e impedir que se desarrollen".
El informe de la OIT
observa que, si bien los orígenes de la inestabilidad mental son complejos y se
dan grandes diferencias entre los países estudiados en cuanto a prácticas
laborales, ingresos y pautas de empleo, parece haber algunos elementos comunes que
vinculan la alta incidencia del estrés, el cansancio y la depresión a los
cambios que se están produciendo en el mercado de trabajo, debidos en parte a
los efectos de la mundialización económica.
Así, por ejemplo, el
informe señala que la recesión de los primeros años de la década de 1990
"trajo muchos cambios a la sociedad finlandesa y al mercado de trabajo
finlandés, tales como un paro elevado, inseguridad en el empleo, contratos de
corta duración y apremios de tiempo", innovaciones que coincidieron con un
marcado deterioro del bienestar mental de la fuerza del trabajo, como muestra
el informe.
Indica asimismo que los
trabajadores alemanes han vivido cambios semejantes en las últimas décadas,
"debido principalmente a la racionalización y a la rápida introducción de
tecnología" junto con el aumento del paro. Muchos de estos cambios
tuvieron resultados positivos en el sentido de reducir la monotonía y
desarrollar entre los trabajadores una autonomía creciente y mayor
responsabilidad en la toma de decisiones. Aun así, llevaron también al estrés
por los crecientes apremios de plazos de realización más estrictos y mayores
exigencias en términos de calidad y cantidad de la producción.
Para los trabajadores
de Estados Unidos y del Reino Unido, la amenaza del desempleo fue relativamente
menor en los últimos años, pero también ellos han tenido que enfrentarse a
circunstancias muy semejantes, incluyendo un despliegue de nuevas tecnologías y
métodos de organización del trabajo impuestos por las exigencias inexorables de
un aumento de la productividad.
El impacto de la
revolución de la tecnología de la información, que se está desarrollando
rápidamente en Estados Unidos, en el Reino Unido y en todas partes, ha
acelerado la competencia, por lo que, como afirma el informe, "no cabe
sorprenderse de que cada vez sean más los casos de discapacidad relacionados
con la presencia de dolencias crónicas tales como la depresión y el estrés
inducido por el trabajo".
En Polonia, los
importantes acontecimientos vividos trajeron cambios políticos y económicos que
fueron muy bien recibidos, pero los costos de lo que fue una importante
transformación socioeconómica "tuvieron serias ramificaciones para el
mercado de trabajo y para el bienestar mental de las personas en la empresa".
Desde entonces una
parte importante de los trabajos realizados en Polonia en el campo de la salud
mental se ha centrado en desarrollar un marco para atender las necesidades de
las personas aquejadas de enfermedades mentales. La ley polaca sobre Salud
Mental, adoptada en 1994 y enmendada en 1997 y 1999, introdujo notables mejoras
sustrayendo la asistencia de los enfermos mentales a las grandes instituciones
aisladas, para encomendarla a instalaciones y programas basados en la
comunidad.
El informe de la OIT
observa progresos en la manera de abordar los problemas de salud mental en las
empresas en todos los países estudiados. Afirma, por ejemplo, que "en
Estados Unidos, los empleadores, tanto grandes como pequeños, comienzan a darse
cuenta de que los trastornos depresivos constituyen a menudo su costo más
elevado en salud mental (médica) e incapacidad. Muchos empleadores son
conscientes de la relación entre salud y productividad, y están mejorando sus
estrategias de dirección desarrollando y poniendo en práctica programas para
favorecer la integración de los problemas de trabajo/familia/vida".
Finlandia, según el
informe, ha empezado a abordar activamente las cuestiones de salud mental,
tanto en el nivel nacional como en el internacional; y se resalta que "en
la empresa está forjándose una nueva cultura de promoción de la salud mental:
el concepto finlandés de capacidad laboral no se refiere sólo a promover la
salud física de los empleados, sino que tiene que ver también con su salud
mental en organizaciones en las que el trabajo sea saludable".
En Alemania, que ya
cuenta con un fuerte apoyo institucional y gubernamental para los servicios de
salud mental, la promoción de la salud por parte de la empresa se está
convirtiendo en una preocupación prioritaria y ya llevan muchos años
desarrollando con éxito programas para reducir el estrés. Estos programas
incluyen "procedimientos de relajación, interpretación de papeles y
formación de comportamientos para aumentar la confianza de las personas en sí
mismas y mejorar sus capacidades de relación interpersonal".
En el Reino Unido, las
organizaciones de empleados y de empleadores desempeñan un papel activo en las
cuestiones de salud mental, y las respuestas institucionales y del gobierno a
este tema son, en general, decididamente favorables. Algunas empresas han
diseñado ya políticas de salud mental para el lugar de la trabajo. Añade el
informe que el análisis de las políticas existentes ha definido ciertos
elementos capitales como muy adecuados, y subraya que "el paso más fundamental
para las organizaciones es reconocer y aceptar que la salud mental es un tema
importante, y asumir el compromiso de promoverla".
La OIT acoge esta
semana un Congreso de dos días, del 9 al 10 de octubre, sobre el tema Salud mental en la empresa, organizado
por World Strategic Partners, una red internacional de industrias
sanitarias, radicada en Estados Unidos, que busca promover ideas innovadoras en
la política y en los servicios de la asistencia sanitaria, en colaboración con
la World Federation for Mental Health (Federación Mundial para la
Salud Mental), una organización no gubernamental, radicada en los Países Bajos,
que se esfuerza en borrar el estigma que conlleva la enfermedad mental y en
promover oportunidades sociales y económicas para las personas afectadas.
En la clausura del
Congreso, para solemnizar el Día Mundial de la Salud
Mental, el martes 10 de octubre, la OIT organiza, en cooperación con la
Organización Mundial de la Salud y la Federación Mundial para la Salud Mental,
un Simposio sobre Salud Mental en el Trabajo. El Director General de la OIT,
Juan Somavia, será uno de los oradores que intervendrán en el simposio.
* * * * *
* Mental
health in the workplace: Introduction (sólo en
inglés). Preparado por Sra. Phyllis Gabriel y Sra. Marjo-Riitta
Liimatainen. Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra, octubre de 2000. ISBN 92-2-112223-9.